Laboratorio C: entre la precariedad y el potencial para atender problemas industriales del país

Falta de personal y de presupuesto son las dos grandes dificultades con las que batallan diariamente los laboratorios y demás dependencias administrativas universitarias; buscar salidas a la crisis haciendo uso de las capacidades internas es parte de la propuesta de quien tiene a su cargo el área electrónica en docencia e investigación de la USB

Julio Walter, jefe del Laboratorio C

Soraya Villarreal / Departamento de Información y Medios USB.-

La escasez presupuestaria, reportada por diferentes instancias universitarias y que ha reducido a cero la inversión académica, ha dejado a su paso una precariedad inusitada en todas las áreas (infraestructura, personal, proyectos, investigación), y se ha hecho más evidente en lo que a laboratorios se refiere.

La Unidad de Laboratorios de la USB, dependencia académica-administrativa adscrita al Vicerrectorado Académico, cuya principal responsabilidad es velar por el funcionamiento integrado de los laboratorios de las dos sedes, tiene adscritas siete unidades académicas que son los Laboratorios, y que se cuentan de la A a la G, clasificadas de acuerdo al área de atención tanto para docencia como para extensión e investigación.

Julio Walter es el Jefe del Laboratorio C (Laboratorios de Electrónica), quien explica que en la actualidad existen graves problemas en cuanto a presupuesto, el cual es de Bs. 130.000 bolívares al año, lo que representa 0,1% del presupuesto estimado para el funcionamiento anual, monto que apenas alcanzó para cubrir la compra de un cartucho de tóner y algunas resmas de papel.

Otro drama es la falta de personal calificado para cumplir las funciones del Laboratorio: prestar apoyo y servicio para la realización de trabajos experimentales de docencia, investigación y desarrollo, tesis de grado y mantenimiento de equipos en el campo de la electrónica, control e informática.

Actualmente, el Laboratorio C funciona con tres ingenieros que son personal administrativo, quienes llevan la parte docente de los laboratorios en Redes, Electrónica y Digital, Electrónica de Potencia, Procesamiento de Señales y Sistemas, Comunicaciones, Mecátronica e Instrumentación y Control de Procesos y Sistemas; ellos se encargan de montar los experimentos de las prácticas y hacen lo posible por mantener funcionando el laboratorio, a pesar de las fallas que presentan los equipos y que han ido solventando de manera doméstica, es decir, canibalizando algunos aparatos para reponer piezas y componentes en otros.

En los últimos meses, cuatro personas se han ido, explica el profesor Walter, y los llamados a concurso han quedado desiertos porque el perfil exige que sean ingenieros o TSU, pero el sueldo es bajo, “y nadie quiere venir a trabajar aquí”; además, también ha habido disminución en el número de estudiantes, lo que repercute en las actividades docentes, explica.

El Laboratorio C atiende a unos 800 estudiantes cada trimestre, unos 2.400 al año, de las carreras de Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Electrónica, Ingeniería de Producción, Ingeniería en Telecomunicaciones, Ingeniería Química, TSU Eléctrica y TSU Electrónica, así como a estudiantes de postgrado y al Grupo de Investigación en Electrónica de Potencia.

Hasta ahora, no ha habido cierre de laboratorios ni de materias, y han podido “capear el temporal”, dice el profesor, sin embargo, el problema es la falta de profesores, inconveniente que atañe directamente a los departamentos académicos.

Guillermo Villegas, técnico de laboratorio

Guillermo Villegas, técnico de laboratorio con sobrada experiencia en el Laboratorio C, explica que no ha habido presupuesto de inversión, y que los créditos adicionales no son asignados para invertir en laboratorios, “vivimos de los que hicimos en el pasado, pues desde 2007 no ha habido dinero para inversión, ‘canibalizamos’ equipos como computadoras o máquinas, pero cada vez es peor, nos estamos quedando sin equipos”.

Ofrecer capacidades para obtener recursos

Julio Walter, optimista como pocos, actualmente trabaja en la parte de audio con el club de audio conformado por estudiantes de Física y de Electrónica; considera que la Universidad es un organismo del Estado y “se debe tener una conversación seria con los ministerios para ofrecer nuestras ventajas y obtener recursos. A pesar de la cantidad de renuncias que han ocurrido en los últimos años, la Universidad tiene la posibilidad de ayudar al país en infinidad de aspectos”.

El profesor toma como ejemplo el laboratorio de gastronomía, que en este momento de escasez alimentaria debería tener propuestas al país para ofrecer alternativas en la sustitución de algunos alimentos. “Podemos crear empresas universitarias que hagan y ofrezcan soluciones, en mecánica, fundiciones, etc. Aquí se conformó un grupo de aire acondicionado que logró la recuperación del sistema de aire acondicionado de Artevisión, ese es un ejemplo de cómo poner en práctica los conocimientos que hay en la universidad al servicio de la propia institución”.

Para Walter, el secreto estriba en pensar de manera distinta, pues “evolucionamos o morimos, como dijo Darwin, porque la Universidad de los años 70, murió, y nosotros tenemos anclas que nos mantienen cortos y presos”.

Esas anclas, explica el profesor, son como las que, a su juicio, mantiene adscripciones como el Decanato de Investigación y Desarrollo, que “obliga a publicar papers en revistas indexadas para poder ascender en el escalafón académico, pero esos conocimientos generados y publicados no son aprovechados internamente, solo son literatura. Son investigaciones que han sido financiadas por el Estado pero que no han beneficiado al país, y creo que para ascender debería considerarse más el desarrollo de tecnología que ofrezca soluciones a problemas de la Universidad y del país, no necesariamente publicable ni patentable”.

Julio Walter trabaja y se queda en el país, pues para él, Venezuela es EL país, con mayúscula, dice, y permanece en el territorio y en la Universidad “para tratar de construir, en la medida de lo posible, una base para que los estudiantes también se queden aquí; pues esto se trata de hacer, vender servicios, dispositivos, ya sean para música, exportables; a lo mejor son pequeñas cosas pero que se pueden convertir en moneda fuerte. Si estuviéramos un poquito de acuerdo, seríamos indetenibles”.

Fotos: Cindy Anselmi

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