Alta insalubridad y baja calidad y cobertura médica caracterizan al J. M. de los Ríos

USB presentó resultados y soluciones para problemas del Hospital de Niños (y III)

Elsa Pilato / Departamento de Información y Medios USB.-

Las conclusiones de un estudio realizado por la USB en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos indican que la institución presenta alta insalubridad y baja eficacia médica en la calidad y cobertura de los servicios que presta, “al no contar con una planta física, instalaciones industriales y equipamiento médico cónsonos con un hospital especializado”.

El trabajo Evaluación y diagnóstico para proponer soluciones tecnológicas, nutricionales y de insumos en el J. M. de los Ríos, impulsado por la sociedad civil, fue realizado por la Unidad de Gestión de Tecnologías en Salud (Ugts), adscrita a la Fundación de Investigación y Desarrollo (Funindes USB).

El hospital no cuenta con 87 por ciento de los insumos fundamentales (medicamentos, papelería, limpieza) y concentra 70 por ciento de su esfuerzo operativo en las consultas médicas externas, según determinó el trabajo realizado en el último trimestre del año pasado.

Rodrigo Mijares, coordinador de la Ugts, explicó que en el análisis de los últimos 30 años de funcionamiento del centro queda en evidencia que las consultas médicas externas son las que han mantenido al hospital prestando servicio. “Ha sido un gran esfuerzo de médicos y enfermeras por mantener el hospital funcionando”.

La recuperación del hospital requiere la implicación de políticas públicas a nivel nacional, local e institucional. “En el nivel nacional, se debe garantizar el cumplimiento de la Constitución Nacional, y generar las reformas sustantivas para el financiamiento, organización y prestación de los servicios de salud. Nuestra legislación actual no dice cómo se debe desarrollar un hospital planificado”.

Recursos asignados al hospital en los últimos ocho años.

En el nivel local, el Distrito Capital, se debe desarrollar los sistemas locales de salud, la relación con la red de ambulatorios, y mejorar los procesos básicos: información, planificación y distribución de los recursos. Además, se debe evaluar el desempeño institucional al medir el cumplimiento de las políticas en salud.

En lo institucional, la USB recomienda retomar el servicio autónomo, figura bajo la cual se gerenciaba el hospital hace dos décadas, y también retomar la subdirección de Ingeniería Clínica para gestionar las tecnologías. “Cuando la Universidad trabajó con el hospital en 1997, la opinión técnica era importante, pero la del médico era fundamental; trabajando en conjunto en ese entonces el hospital pasó de 26 a 64 por ciento de operatividad, se recuperaron quirófanos, las áreas de radiología y laboratorio, el hospital en su conjunto, y se pudo lograr un buen desempeño”.

5,5 millones de dólares para funcionar

El profesor Mijares recordó que el trabajo de la USB con el Hospital de Niños en la década de los noventa, calculó que el hospital requería un presupuesto de 5,5 millones de dólares para funcionar.

Los recursos asignados al hospital por el Estado sirven para que la administración adquiera medicamentos, papelería, limpieza, artículos de oficina y realice reparaciones menores. “En 2008, los recursos asignados fueron 301.148 dólares, en 2011 hubo un ascenso producto de la Misión Barrio Adentro III y se le asignaron 2.698.413 dólares, y luego comenzó a descender la curva: en 2014 le fueron asignados 121.387 dólares, en 2015 fueron 39.560 dólares, y hasta el 21 de septiembre de 2016, 1.634 dólares”.

Mortalidad hospitalaria en 3,7 por ciento

En un estudio de las estadísticas hospitalarias del J. M. de los Ríos de los últimos treinta años, la USB determinó que la mortalidad hospitalaria promedio es de 3,7 por ciento. “Quiere decir que de cada 100 niños que ingresan, 3,7 mueren en el hospital. En 2014 se registró el mayor porcentaje con 4,5 por ciento, y en 1999 la menor mortalidad hospitalaria con 3,1 por ciento. Como referencia, encontramos un estudio de Uruguay sobre la mortalidad hospitalaria en un hospital pediátrico nacional que la situaba en 1,1 por ciento”.

La mortalidad hospitalaria promedia 3,7% en tres décadas.

Otras estadísticas del Servicio de Registros y Estadísticas de Salud del Hospital, dan cuenta del número de camas operativas que no cubre la demanda, tomando en consideración que la institución es de referencia nacional: posee 420 camas arquitectónicas, de las cuales están operativas entre 130 y 160 (33 por ciento).

Solución entre todos

Mijares destacó que el trabajo se realizó con la participación de médicos, enfermeras y personal administrativo, fueron ellos los que trabajando con la metodología proporcionada por la USB determinaron un árbol de problemas y su análisis, los actores involucrados, el análisis de los objetivos y la programación de actividades que se deben realizar para dar solución a los problemas. “El árbol de problemas del hospital es complicado porque hay factores externos que impactan el desempeño del hospital, existen conflictos externos a la institución que influyen en el bajo desempeño institucional, y esto se traduce en menor calidad en la atención”.

Entre los factores externos están el incumplimiento de leyes, malos servicios públicos, alta inflación, pobreza, inseguridad y mala alimentación, según expusieron los propios actores del hospital; además, se encontró un liderazgo débil en la institución, centralismo en las decisiones y deficientes procesos gerenciales.

La USB, resaltó Mijares, puede acompañar en la búsqueda de soluciones en conjunto con el hospital y sociedad civil, pero es fundamental llegar a un consenso entre todos, incluyendo a los actores gubernamentales.

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