Derrame de petróleo en Monagas debe ser investigado en todas sus dimensiones

Río Guarapiche del estado Monagas.

 

Soraya Villarreal / Departamento de Información y Medios USB.-

Las consecuencias ambientales, los daños a la población y las pérdidas cuantificadas en dólares del derrame de petróleo ocurrido en Maturín, estado Monagas, deben ser evaluados con la sensatez del caso y en todas sus dimensiones, debido a que se está afectando el principal río de la zona, el ecosistema, las siembras y los habitantes que ahora soportan la falta de agua.

Fernando Morales, profesor del departamento de Procesos y Sistemas de la USB, quien trabaja en el Laboratorio de Desechos Tóxicos de la Unidad de Gestión Ambiental, advierte sobre la forma cómo se está tratando de limpiar el río Guarapiche después del derrame ocurrido en la madrugada del sábado 4 de febrero, debido a la fisura de una tubería de crudo ubicada en las afueras del Complejo Operacional Jusepín.

Morales explica que en las gráficas de los medios de comunicación se aprecia a grupos de personas sin protección personal ubicando barreras frente a la corriente del río para tratar de detener el crudo que corre por las aguas. “Este no es el producto de la aplicación de algún plan de contingencia. En estos casos no se puede improvisar, ni dejar la tarea en manos de inexpertos; las barreras deben ubicarse de tal manera de no oponerse al caudal  en la dirección del río, y en los sitios previstos con anterioridad para cuando ocurran estos derrames”.

El experto mencionó las acciones a tomar. “Se debe disponer de personal entrenado para el tipo de contingencia, ubicar las barreras en diagonal en varios puntos a los largo del río para que la corriente arrime el crudo hacia las orillas, en la medida en que se acumule allí se bombea hacia los tanques rápidos ubicados cerca del cuerpo de agua, y después un camión de vacío (vacuum truck) se lleve el crudo”.

El impacto del derrame de crudo en agua es de varios tipos, indica Morales; “en primer lugar, físico, por cuanto en el caso de peces y aves les impide ejercer sus funciones vitales (volar, desplazarse, caminar, alimentarse); sabemos que mientras el crudo sea más pesado, mayor es el impacto físico, pero en el caso del derrame en Monagas, se trata de crudo liviano que se evapora con mayor rapidez, por lo que el impacto físico probablemente desaparezca en el mediano plazo. Sin embargo, en el corto plazo las consecuencias pueden ser de alto impacto, pues los crudos livianos liberan sustancias tóxicas que se volatilizan y disuelven en el agua, como benceno, tolueno, etilbenceno y xileno”.

En las orillas del río Guarapiche existen morichales, diversos tipos de vegetación, materia orgánica y sedimentos que hacen más difícil su limpieza, por lo que el petróleo quedará atrapado y hará que durante un tiempo, que no es prudente predecir, el río presente manchas de crudo, explica el profesor, quien además aclara que “aunque el agua no se vea oscura, no significa que esté limpia; es necesario hacer análisis químicos del agua para determinar si es potabilizable”.

Sin mecanismos de prevención ni de contingencia

Profesor Fernando Morales del Laboratorio de Desechos Tóxicos de la Unidad de Gestión Ambiental.

Fernando Morales ha acumulado más de 20 años de experiencia en evaluación de contaminación de aguas y suelos, además de su paso por Maraven en evaluación de derrames, lo que le dan propiedad suficiente para sospechar que lo ocurrido en el Complejo Operacional Jusepín, se debió a la falta de prevención en cuanto a la posible rotura de la tubería, por corrosión, desgaste o presión. En todo caso, explica, los oleoductos tienen sensores de presión que permiten detectar cambios y fugas que activan de manera automática el cierre de válvulas y permiten minimizar las fugas, además del monitoreo continuo para el cierre manual en caso de que lo anterior no ocurra.

Cuando hay fuga masiva, dijo, “es porque la tecnología no funcionó adecuadamente o no se operó con propiedad; luego, se activa el plan de contingencia, que también requiere planificación y comunicación adecuada con el personal capacitado para atender la emergencia de manera oportuna, lo cual no parece haber ocurrido en este Complejo, ya que la emergencia no fue atendida en su momento, y el derrame avanzó sobre una extensión de por lo menos10 hectáreas, según información oficial, alcanzó el río Guarapiche y dejó sin agua potable a medio millón de habitantes de Maturín, varias decenas de kilómetros aguas abajo del derrame”.

Venezuela tiene amplia experiencia en el control de derrames ocurridos en los ríos de las zonas fronterizas con Colombia, y Maraven fue la empresa que acumuló mayor experticia en el área. “Una vez conocido el derrame se activaba el plan de contingencia con las personas entrenadas y ubicadas en los sitios ya identificados para colocar las barreras de contención. Estas personas actuaban como bomberos, con sus equipos listos para la contención de los derrames”.

Morales señala que el Ministerio de Energía debe cuantificar la pérdida patrimonial por el derrame de crudo, que podría superar los 8 millones de dólares en este caso, y que debe aplicarse la LeyPenal del Ambiente, de manera de establecer responsabilidades desde los niveles operativos hasta niveles gerenciales.

“Lo que ocurrió en Monagas no puede ser calificado como un accidente sin antes realizar una averiguación imparcial que establezca las causas del evento y las posibles responsabilidades”.

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