Varias paradojas expresó el profesor de la Universidad Metropolitana, Víctor Guédez, en torno al complejo tema de la responsabilidad social y la competitividad, durante la presentación oficial del nuevo programa de diplomado “Responsabilidad Social Empresarial” que abrió la Fundación de Investigación y Desarrollo de la USB con la participación de destacados docentes de las universidades Católica Andrés Bello, Central de Venezuela, Metropolitana y Simón Bolívar, principalmente.

Una de estas paradojas se observaron en las conclusiones de Guédez, cuando señaló que “la eficiente responsabilidad social de la institución no asegura el éxito de la gestión de la organización, pero no hay éxito de la gestión institucional sin una eficiente responsabilidad social”. También cuando afirmó que “el comportamiento ético personal no asegura el desempeño ético de las organizaciones, pero no hay desempeño ético de las organizaciones sin el comportamiento ético de las personas”.
Para este académico, miembro del equipo encargado de dictar el programa de diplomado, hablar de responsabilidad social empresarial (RSE) implica hablar de ética, competitividad, de nuevos enfoques, de objetivos estratégicos, necesidades y finalidades empresariales, entre otros aspectos que ayudan a entender la complejidad de lo que engloba ese término.

En su opinión, se puede entender por RSE a un conjunto de estrategias que sirven para identificar y atender, sobrepasar y anticipar, necesidades, expectativas y capacidades de grupos de interés que pueden ser tanto internos como externos a la empresa.

El por qué la empresa debe desarrollar la RSE lo argumentó Guédez con cuatro razones: su deber de retribuir lo que ha recibido de la sociedad, compartir el exceso de su productividad, cumplir con la filosofía de contribuir sin esperar nada cambio y asumir su corresponsabilidad sobre la situación que vive su entorno.

Entre los orígenes de la RSE, citó la ética de la excelencia, es decir, esa práctica de hacerle bien a los otros para ser mejores y acerca de su propósito, mencionó todo lo vinculado a la identidad empresarial, imagen, reputación y posicionamiento, aspectos a su juicio, “sin sensibilidad social son imposibles de lograr”.

Un punto especial en el cual el conferencista hizo énfasis fue las diferencias que existen entre las necesidades y las finalidades de una empresa ya que al confundirlas, se pierde la lógica de las relaciones entre la RSE y la gestión empresarial.

“Las empresas existen para generar riquezas y ser productivas, pero uno no debe confundir la necesidad con la finalidad de su existencia. Por ejemplo el hombre necesita para vivir respirar, comer y dormir, pero eso no significa que sólo va a vivir para eso. Igual ocurre con las empresas”.

Estrategias en uso

Según sus estudios, Guédez, quien acaba de publicar un libro titulado “Ética y práctica de la responsabilidad social”, existen cinco estrategias de la RSE. La más básica es la que ha denominado adaptativa, porque sólo se desarrolla para cumplir una obligación social. Muy cerca está la caritativa, ya que sólo se guía por un espíritu de filantropía.

Entre las avanzadas, identificó dos: la que practica la responsabilidad reactiva y la que desarrolla la proactiva. Ambas las calificó dentro de una nueva dimensión que entiende la necesidad de inversión social.

Sin embargo, la más completa y recomendada es la que llamó integrativa, ya que integra todas las anteriores y comprende la importancia de establecer una alianza social.

RSE del siglo XXI

A medida que evoluciona la RSE, los grupos de interés igualmente han cambiando a lo largo de los años, dijo Guédez en el encuentro. En los ´70 se creía que eran exclusivamente los accionistas y en los ´80 se amplió el grupo hacia aquellos sin los cuales es imposible que exista la empresa como clientes, distribuidores, trabajadores, proveedores. En la década de los ´90 se entendió que eran de interés los que afectan o son afectados por la empresa y ahora a partir de 2000, aquellos con los que se tiene responsabilidad ética.

Guédez ilustró la llegada de la RSE al siglo XXI con un gráfico que muestra tres etapas en la vida de una empresa: la práctica (que es económica y públicamente responsable), la estratégica (que es socialmente competente) y la ética (que es socialmente inteligente y ética).

Dada la popularidad de la que hoy en día goza la RSE, el profesor consideró pertinente aclarar que sólo es rentable a mediano y largo plazo. Igualmente que la rentabilidad no es justificación para prescindir de la ética y RSE, así como la RSE es un factor necesario aunque no suficiente para garantizar el éxito de la gestión.

Programa diplomado

El curso arranca en septiembre y dura seis meses de 200 horas presenciales y 40 horas de tutoría y acompañamiento personalizado para la elaboración de los proyectos. Está dirigido a gerentes o ejecutivos de empresas en las áreas de recursos humanos, comunicaciones corporativas, asuntos públicos, ambiente, relaciones institucionales y unidades administrativas de RSE.

El profesor de la USB, Eliseo Sarmiento, explicó en la presentación oficial del programa de diplomado, que el objetivo general del mismo es formar y desarrollar, un conjunto de competencias críticas necesarias asociadas con la productividad, calidad e impacto de proyectos de RSE.

El contenido de “enfoque interdisciplinario sistémico – interactivo participativo”, se dividirá 30 por ciento en teoría y 70 por ciento en práctica con énfasis en ejercicios vivenciales con referencia directa a los diferentes procesos de la empresa, relacionados con RSE.